CONVIRTIÓ SU AUTO DE GASOLINA A ELÉCTRICO, AHORA GASTA 4 PESOS POR CADA 25 KM QUE RECORRE

El catedrático imparte clases en la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas
y cada día recorre un trayecto de 25 kilómetros desde su casa hasta la escuela, a una velocidad
promedio de 80 kilómetros por hora.
Gracias a un banco de ocho baterías de litio, las cuales pesan cien kilos, el auto se mueve. Además, tiene
un cargador de baterías, un conector, convertidor, un sistema de administración de energía electrónica,
monitor LCD y una bomba de vacío.
El profesor trabajó en sus tiempos libres para desarmar el auto y quitarle el motor, radiador, arranque,
alternador, tubo de escape, etc.
“Es importante mencionar que este es un trabajo difícil que se inicia por quitar los fluidos como
anticongelantes, aceite de motor, retirar la dirección hidráulica, tornillería de soporte, pero con cuidado
porque con cada elemento se puede obtener un beneficio al vender dichos componentes y deberán estar en
perfectas condiciones para ello”.
Su automóvil se maneja como semiautomático y puede arrancar tanto en primera como en segunda
velocidad.
La conversión tiene un costo de 180 mil pesos aproximadamente, pero las baterías pueden durar hasta diez
años.
“Tuve que cambiar mis hábitos para conducir, porque no es lo mismo que el de gasolina (…) el costo es
inferior si se compara con el de un auto eléctrico de agencia que es de entre tres o cuatro veces más. Es
una inversión porque las baterías tienen una vida útil de aproximadamente mil 500 recargas si se usan
hasta en un 60%. Traducido en años aproximadamente más de 10”.
De acuerdo con el profesor, las baterías de su auto se pueden recargar en cualquier toma de 110 volts o
también en las tomas autorizadas en los centros comerciales, mismas que no generan costo.
Por ejemplo, para un recorrido de 25 kilómetros, en una toma residencial las pilas se cargan con un
consumo de cuatro kilowatts, lo cual se traduce en un equivalente de cuatro pesos diarios, de acuerdo con
los precios actuales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
“Con este vehículo se elimina el consumo de gasolina, las emisiones de gases de efecto invernadero a la
atmósfera, así como el uso de aceites y lubricantes que un motor convencional requiere”, explicó el profesor.

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